Y en algún lugar esta un pedacito de mi. Sé que mi recuerdo no se borrará, que siempre te acordarás de mi…

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Año Nuevo

Aquí estamos iniciando un año más.

El tiempo que estuve desconectada me sirvió para poder aclarar un poco mis pensamientos. Pero aqui estamos, intentado seguir en esta construcción diaria.

Tengo propósitos, metas y sueños por cumplir. Este año nuevo viene recargado de positivismo, de la severa energía y de mucho amor para brindar.

Este nuevo año viene con una mirada nueva, con una meta fija y sobretodo con un blog que será alimentado constantemente.

 

Pueden ser estos los días más grises que he vivido – hasta el momento- puedo descubrir detrás de cada sonrisa una gran falacia y puedo llenarme de motivos para aun así no confiar en nadie.

Evito la ilusión como el amor ”a toda costa”, huyo, corro y salto de cada momento que puedan alimentarlas. Tal vez soy dura, pero prefiero mantener una posición en defensa contra cualquier movimiento que intente llenar mi alma; pues hoy en día nadie quiere, nadie busca hacer realidad una ilusión y mucho menos busca un amor sincero, así que si no está en las prioridades de una persona todo lo mencionado anteriormente, no permitiré que salgan de mi tales sentimientos.

Samanta a vuelto.

Samanta es aquella de la que hablé un par de semanas atrás.

Samanta es aquella que va y viene, que está y a la vez no está, es aquella que se ronda por mis pensamientos. Samanta es quien dejó una huella en mí.

Hoy Samanta volvió, llena de tantos recuerdos, de tantas lagrimas derramadas, está aqui para recordarme cuan feliz fui en ese lapso de tiempo, pero me pone triste y melancolica estos recuerdos.

No quiero que Samanta sea un recuerdo y tal vez ella tampoco quiere eso, por eso vuelve una y otra vez, por eso regresa para instalarse en mi mente, corazón y alma, para que yo no la olvide…

Puedo…

Puedo escribirte una y mil veces más, puedo dedicarte todos y cada uno de mis fragmentos, puedo pensarte todas las noches es mis insomnios, puedo amarte con toda mi alma, puedo llenarte de tanto amor que jamas te hará falta, puedo brindarte mi compañía día y noche, puedo buscarte todos los días de mi existencia, puedo llenarte de manzanas verdes cada día, puedo darte mil besos en la frente, puedo pintarte cada noche en mi ventana, puedo botarte en cada suspiro de anhelo por querer tenerte, puedo brindarte un caminar en compañia, pero cariño nada de esto sucederá si tú no quieres verme.

De las miradas.

De las miradas aprendí que pueden significar amor, pero también odio,

una mirada puede estar llena de ilusión o darte una ilusión,

una mirada puede mostrarte un universo o ser tú el universo,

En una mirada se puede conocer a alguien, o fingir ser alguien,

en una mirada puede haber un mar de lamentaciones o tal vez de alegría.

Basta una mirada para saber de un sentimiento,

basta una mirada para comprender que todo lo que ves no siempre es real,

por que las miradas hablan por si solas,

por que es en las miradas donde nacen las historias entre los seres,

por que es en las miradas donde se busca un refugio,

por que con una sola mirada puedes llenar a una persona o

con una sola mirada puedes matarla.

 

 

El amor que le tengo a mi soledad.

En esta noche tan fría me acompaña la soledad, queriéndome mostrar que no podré librarme de ella. No me interesa saber cuanto tiempo duraré con ella pues creo que me he acostumbrado; me acostumbre a esos momentos de penumbra y desasosiego donde paso a paso y poco a poco pierdo mi horizonte.

Aunque la soledad no es del todo mala. He logrado hacer catarsis, puedo verme y encontrarme ya que paso gran parte del tiempo buscándote y ¿sabes? A veces es bueno alejarme… Pero prometí no escribirte esta vez.

En estas lineas quiero expresar el amor que le tengo a mi soledad, la amo por que me permitió ver quienes están a mi lado cuando llegan esos malos momentos, amo mi soledad por que me mostró quienes realmente me aman o en lo mínimo, me aprecian un tanto; amo mi soledad por que ha sabido iluminarme entre las tinieblas y decirme de manera ruda que nací para hacerme compañía, por que de esa manera ruda me mostró cuanto debo amarme y es tan dura conmigo, pero al final termine amándola. Amándola tanto que hasta su sonido es peculiar…

En fin, sin mi soledad, podría no ser yo, pues todo en cuanto he construido en esta vida ha sido ayuda de la soledad que queda después de cada momento.